Esa mañana de domingo me desperté acongojado por noticias de mi madre, que había sido internada de urgencia en el hospital, los deseos de saber su estado se entrelazaban con el nervio tibio de una pronta recuperación, y como de costumbre ese domingo seria una tarde mas de soledad y espera monótona de una semana rutinaria en la que mis sentidos se ponían a prueba en aquel happy hour de bellavista. Prácticamente me había transformado en una Biblia de registros amorosos y de dolores emocionales de muchas personas, en forma inconsciente, sin embargo eso me gustaba. Esa tarde en mi departamento no pude soportar la espera, lo único que me calmaría serian esa hierba que tanto me gustaba y me llevaba a un paraíso eterno de paz. Dentro de esa fumarola de humo, conteste el fono que sonaba de forma incesante, tras contestar me entere de la muerte de mi madre, nada calmaría mi dolor, ni siquiera esa hierba que fumaba en ese momento.
lunes, 17 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)