Esos días de desmoronamientos emocionales quedan atrás junto con el baúl de las amarguras, para hoy abrir el desván de las alegrías.
Muchas experiencias quedan plasmadas en lugares que se empapan de historias generacionales, otras pasan al olvido y el resto en la memoria colectiva de las personas. el traspasar cada relato personal o externo en escritos resulta un legado único para la conciencia humana.

Desde hace años espero impaciente la llegada del expreso 320, aquel expreso trae una carga de recuerdos intangibles de mi niñez, aventuras inolvidables de mi juventud y experiencias trascendentales de mi adultez, sin embargo la espera cada vez se hace mas larga, los años pasan y los recuerdos de van olvidando de mi, se van como hojas de otoño con el viento se primavera, dejando un espacio infinito para la nostalgia.
Esas viejas tablas de la estación cada día se tornan más quebradizas y las eternas almas que alguna vez llenaron de vida y alegría este lugar hoy solo dejan estampado un lindo recuerdo de una época de magia y tradiciones. el tren llegara en un momento inesperado, confió en eso, y en que los mares el olvido no inundaran de tristeza los andenes de la vieja estación.
Esa mañana de domingo me desperté acongojado por noticias de mi madre, que había sido internada de urgencia en el hospital, los deseos de saber su estado se entrelazaban con el nervio tibio de una pronta recuperación, y como de costumbre ese domingo seria una tarde mas de soledad y espera monótona de una semana rutinaria en la que mis sentidos se ponían a prueba en aquel happy hour de bellavista. Prácticamente me había transformado en una Biblia de registros amorosos y de dolores emocionales de muchas personas, en forma inconsciente, sin embargo eso me gustaba. Esa tarde en mi departamento no pude soportar la espera, lo único que me calmaría serian esa hierba que tanto me gustaba y me llevaba a un paraíso eterno de paz. Dentro de esa fumarola de humo, conteste el fono que sonaba de forma incesante, tras contestar me entere de la muerte de mi madre, nada calmaría mi dolor, ni siquiera esa hierba que fumaba en ese momento.